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Los expertos saben que existen muchos mitos relacionados al uso de la madera en la construcción, algunos de esos son sobre los riesgos de incendio, un deterioro rápido o terminaciones deficientes, y otros. Pero el uso avanzado de este material en el mundo ha demostrado que puede ser una mejor alternativa constructiva, en términos térmicos, de seguridad y de diseño, incluso para material estructural y edificaciones en altura.

Casi una cuarta parte de Chile está cubierta de bosques, esto nos convierte en uno de los “pulmones verdes” más importantes  del planeta, siendo capaz de retirar carbono del aire que respiramos y aportando miles de toneladas de oxígeno que ayudan a mitigar los efectos del cambio climático y calentamiento global. 

La gran variedad de usos de la madera y su presencia constante en el desarrollo humano han hecho que las tecnologías disponibles para la manufactura avanzada sean hoy mucho más desarrolladas que las que existen para otros materiales de construcción, y al ser un material más ecológico debido a su procedencia natural y a su baja manipulación, es posible otorgar soluciones de diseño de alta calidad, reduciendo su impacto en todas las fases de su ciclo de vida.

La construcción de madera ayuda a reducir el CO2 de la atmósfera, contribuyendo a disminuir los gases de efecto invernadero del planeta. Esto, porque mantiene el carbono capturado, el cual es liberado únicamente al ser degradada la madera al final de su ciclo de vida. 
De este modo, la construcción en madera es una de las alternativas constructivas más sustentables y con la más baja huella de carbono.

 

El ciclo de vida de la madera puede ser más largo que el de otros materiales, ya que es capaz de reutilizarse en múltiples formas dependiendo del proceso productivo al que haya sido sometido. En ese sentido, los bosques naturales y plantados no sólo ofrecen bienes, empleo y divisas, sino que también capturan CO2, ayudando a mitigar el cambio climático. 

Alrededor de un 50% de las emisiones totales del país, son absorbidas por este sector, donde las plantaciones forestales aportan aproximadamente con un 20%. 

Teniendo en consideración la eco-eficiencia de las plantaciones forestales en la captura de carbono, y por otro lado el compromiso nacional de reducir en 30% las emisiones de CO2 para el año 2030, es relevante fomentar la forestación en el país, con énfasis en el rol que cumple la creación de bosques en la captura de carbono. 

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